Pedir crédito o hipotecar: ¿cuál es la mejor opción?

Comprar una vivienda es un proceso que implica un endeudamiento por muchos años. Pedir financiamiento al banco es una decisión bastante seria, sobre todo si se trata de montos elevados, ya que ese dinero hay que devolverlo y con intereses. Es por eso que se deben conocer los productos financieros que ofrecen los bancos para tal fin, y en ese sentido, escoger el más adaptado a nuestras propias posibilidades.

Medidas laboriosas

A pesar de que para un crédito no se necesita colocar la casa que se está adquiriendo como garantía de pago, en caso de un impago el banco puede embargar los bienes personales del titular del crédito. Sin embargo, muchas personas cambian la titularidad de sus bienes para evitar que sus bienes sean embargados, además de que el embargo es una medida bastante laboriosa para el banco.
Bajo una hipoteca, el inmueble en garantía, muchas veces en caso de impago no logra cubrir la totalidad de la hipoteca. Existen períodos en que eso no puede suceder porque los precios de las viviendas suben aceleradamente y en caso de ejecución de la hipoteca el precio de la casa hipotecada da para cubrir la deuda y todavía queda un monto sobrante. No obstante, en la actualidad  con las crisis recurrentes los precios de las viviendas permanecen estancados por mucho tiempo.
Los créditos por lo general tienen un tipo de interés muy alto y los costos administrativos son igualmente altos. Los intereses de los créditos siempre rondan el 8% anual, mucho más alto que una hipoteca. Los interese de las hipotecas se basan en el indicador Euribor, que es la tasa de interés a la que los bancos se prestan entre sí.

El Euribor

El Euribor se calcula a diario, semanal, mensual o anual, y en la mayoría de los casos es el cálculo anual el que rige para las hipotecas. Del último nivel que alcanza el Euribor, se suma un determinado monto que fijará el tipo de interés para la hipoteca. Otro aspecto a tomar en cuenta es que los plazos de amortización de los créditos son mucho más cortos con relación a los plazos de las hipotecas.

Definitivamente, con una hipoteca encontramos mejores condiciones a la hora de la devolución del dinero al banco, con intereses más bajos y con un plazo mucho mayor en años para pagar la totalidad del dinero que se ha solicitado al banco.

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